En la homilía dominical se hizo referencia a alejar todo lo malo de nuestro corazón y dejar lo bueno.

Por Luis Ángel Estrada

En lo que fue el segundo Domingo de Adviento, se habló acerca del mensaje que el Señor quiere que se lleve a cabo, el de un corazón que esté dispuesto y bien preparado, destacando las palabras de Juan El Bautista y del profeta Isaías que acompañarán a la comunidad católica durante la conversión de este tiempo del Adviento.

“Juan El Bautista, el profeta Isaías y la virgen María son los tres personajes que nos ayudarán en este tiempo a preparar nuestro corazón”, indicó el presbítero.

Se destacó acerca de Juan El Bautista que es la voz que anuncia, que grita, que plasma que se prepare el camino del Señor: “Empezamos con un corazón lleno de pecado, por lo torcido de nuestra actitud y nuestra conducta y hoy el Señor nos invita por medio de Isaías y Juan El Bautista a ser rectos, a que los caminos escabrosos se vuelvan llanos y a enderezar lo torcido”.

El párroco señaló que nuestro corazón está lleno de cosas que no necesita, dando ejemplos que hay veces que lo llenamos de coraje, rencor, envidia y malas acciones y es lo que hace que el corazón sea escabroso, por lo que tiene que hacerse limpio, ligero y transparente.

Destacando que es importante que el corazón no esté lleno de otras cosas, es importante que esté limpio para poder recibir al Señor, por lo que hay que disponer a quitar todo lo malo.

Publicado por Mauricio